Cuatro horas y media más tarde
Queridos lectores, os informo: Blue no estaba por ahí. Tampoco estaba Sky, y la gente con la que me he ido encontrando por la calle no hacía más que mirarme raro, así que le he pedido ayuda al Oráculo del día a día, mejor conocido como Google, lo cual tampoco me ha servido de nada (vaya sorpresa), porque los artículos que me ha sugerido estaban escritos en algún idioma que parecía primo lejano del castellano, pero no he logrado descifrar (estoy barajando también que fuese una variante del tártaro de Crimea). Al final he decidido que sólo había una forma de entender todo este berenjenal: preguntar en mi casa. Tras una conversación bastante esclarecedora, me parece que os puedo explicar un par de cosas si, como a mí, Sky y Blue os han dejado más preguntas que respuestas con su conocimiento epatante de la materia (eso sí, ni mi padre ni yo somos expertos en el tema, si lo explico todo mal, podéis corregirme en los comentarios y yo arreglaré los errores, si puedo).No se vosotros, pero a mí lo que me más descolocada me ha dejado es el uso que ha hecho Blue del término burbuja. En mi mente al menos, parecía que el dinero flotase por el mundo a la manera de Glinda, la bruja buena del sur de Oz. Bien pues, ese no es el caso (una pena). Lo que los economistas como mi compañera llaman burbuja, es un fenómeno que os voy a explicar con un ejemplo: imaginad que yo tengo un grupo de amigos a los que les sobra el parné. En este escenario hipotético mis amigos pijos y yo decidimos comprar un montón de...yo que sé, vale cualquier cosa...pan, por decir algo. El caso es que compramos tantísimo pan que empieza a haber escasez del mismo, y el poco que queda en circulación lo quiere todo el mundo (por razones obvias, es pan). Eso consigue que el precio de este alimento empiece a subir, y a subir, y a subir, y a subir sin parar. Al final, el comestible que nos ocupa vale muchísimo más de lo que fue su "verdadero" valor: estamos ante una burbuja del pan.
Volvemos a mis amigos y a mí, resulta que nos aburre tener tantísimo pan, no lo queremos para nada y ocupa mucho espacio en casa, además de que nos duele la barriga de tanto inflarnos de pan y bueno...empezamos a venderlo. Como está tan caro, ganamos mogollón de dinero, pero, al entrar tantísimo de golpe en el mercado, su valor baja lo que no está escrito, y ahora vale mucho menos que el trigo, que la levadura ect., hasta el punto de que los trabajadores que tienen que ver con la producción del pan no son pagados lo que deberían: acaba de estallar la burbuja del pan, y ha hecho daño a mucha gente (los trabajadores ya mencionados, por ejemplo) por los problemas económicos que han surgido.
Por supuesto, esta no es una analogía perfecta porque el bitcoin no está, como sí el pan o el euro, respaldado por ninguna necesidad fundamental de la sociedad, o, en su defecto, un banco, pero espero que os haya ayudado a comprender la situación mejor. Nos leemos la semana que viene, con todo mi cariño de bloggera,
![]() |
| Foto MUY REAL de uno de mis amigos millonarios. |
May.
*si habéis leído esto y os ha recordado a Lemony Snicket (Una Serie de Catastróficas Desdichas), os mando un abrazo virtual.

No hay comentarios:
Publicar un comentario